"ANGELYELLA"
Siempre fue complicado comenzar una historia, mucho más cuando ésta carece de estructura, de origen, desarrollo y fin, pero hay situaciones que no se pueden contar de manera convencional y requieren una nueva forma de entender lo que hasta ahora hemos vivido.
Aquí comienza un diálogo de sordos, un monólogo de la conciencia entre dos personas que a pesar de no tener rostro siempre serán fácilmente reconocibles por aquellos que todavía reflexionan acerca de la vida y el tiempo que pasamos en ella.
Todo lo que nos sucede queda en la conciencia colectiva y esta historia pasará a formar parte de ella.
CAPITULO I "Ángel"
Nací en un país sin nombre, en una ciudad infame, escuchando un bardo que llora y luchando contra la voz que nos ahoga. Soy Ángel, hijo de mi siglo, observador del tiempo y de las acciones de los hombres.
¿Quién soy? Dos mil ojos que acercan el mundo al corazón y que lo apuntalan como a mi conciencia.
¿Dónde estoy? Entre la niebla y la orilla, buscando un faro de verdad.
¿Cómo lo encontraré? Uniré los restos de mi barco a la deriva.
¿Por qué me encuentro aquí? Entender el ser humano será mi fin.
¿Quién sabe dónde está aquello que busco? Dejar de sufrir por las miradas de aquellos que se esconden en los rincones de esta ciudad.
¿Quién sabe lo que se esconde tras una máscara de humanidad que desborda indiferencia? Nadie… y el silencio se hizo eterno.
Desde el tejado observo a los hombres caminando con un rumbo sin final. Bajo a encontrarme con ellos, pero no encuentro la manera de acercarme. Solo puedo quedarme con el reflejo de lo que hace un segundo fueron, el movimiento persiste en ellos. Decido congelarlo. A partir de ahora seré un filtro atravesado por esas miradas que un día me asustaron y que ahora estoy decidido a abrazar.